viernes, 2 de diciembre de 2005

De un viejo vicio...

Anoche sucumbí.


He tratado de ser como mis amigas, que solo lo hacen una o dos veces por semana, pero yo no puedo... no puedo evitarlo... la necesidad , el deseo, la sed, son mas fuertes que yo.
Queria sentir otra vez mis pies humedos en una espuma perfumada con pinol, con cloralex, ese aroma me purifica, me relaja. Es insoportablemente delicioso.
Barrí, trapeé, lavé los platos,lavé la estufa, cuidadosamente acomodé en la cocina los trastes limpios, lavé la ropa, la enjuagué, la tendí, olía a suavitel y ese aroma inundó mi casa. Sacudí los muebles, doblé la ropa, la volví a sacar de los cajones, la volví a doblar. La dejé bien ordenadita, como si con eso pusiera un poco de orden en mi cabeza, en mi vida.
Sacudí la tele, el dvd, el stéreo, la compu, el escritorio, un librerito, el mueble de los juguetes... Todo se siente mejor cuando está limpio. Hundí mis manos en el agua fragante y jabonosa de mi lavadora, para tallar los calcetines. Lavé el refri. Tiré el guisado de atún del martes, lavé el piso de la cocina, el del patio, el baño. Mientras más limpiaba, sentía más sed de limpiadores, aromatizantes, detergentes y extraños líquidos quitamanchas.
Y me dejé llevar.
Fuí hasta mi cama, sin que se diera cuenta mi hijita, que ya dormía, dulcemente le quité los calcetines, los lavé, cambié las sábanas.
También lavé la almohada del gato y su comedero. Bañé al maldito gato!!!!
Me bañé. Me puse un perfume caro. Me tomé un café. Vacié un spray de "oust" al aire, mientras bailaba una de abba.
Lo mejor de todo, cuando ya no queda nada mas por hacer, cuando ya las ventanas estan limpias, cuando ya no hay telarañitas de esas chiquititas en los rincones, cuando se han limpiado las aspas de los ventiladores de techo, cuando los juguetes estan todos en orden, cuando se ha barrido el porche, cuando parece ya no haber nada mas por hacer...
Aún entonces... Todavía puedo lavar las cortinas!




Hay vicios peores que aquellos socialmente rechazados, pero no me culpe usted... me lo enseñaron de niña.